Primer discurso de Baldad
11Entonces tomó la palabra Baldad suhita y dijo:
2“¿Hasta cuándo hablarás de este modo
y serán las palabras de tu boca
cual viento tempestuoso?
32¿Acaso Dios tuerce el derecho,
o pervierte el Omnipotente la justicia?
4Si tus hijos contra Él pecaron,
Él los ha castigado ya
a causa de sus transgresiones.
53Pero tú, si buscas solícito a Dios,
e imploras al Todopoderoso,
6y eres puro y recto,
al punto Él velará sobre ti,
y prosperará la morada de tu justicia.
7Tu anterior estado será poca cosa,
pues tu porvenir será muy grande.
8Pregunta, si quieres,
a las generaciones pasadas,
respeta la experiencia de los padres;
9pues de ayer somos y nada sabemos,
y nuestros días sobre la tierra pasan como la sombra.
10Ellos te instruirán, ellos hablarán contigo,
y de su corazón sacarán estas palabras:
11¿Puede crecer el papiro sin humedad,
el junco elevarse sin agua?
12Estando aún en flor,
y sin ser cortado se seca
antes que cualquier otra hierba.
13Así será el fin de todos los que se olvidan de Dios;
se desvanecerá la esperanza del impío;
144su seguridad le será cortada,
y su confianza va a ser como telaraña.
15Se apoya sobre su casa,
mas esta no se mantiene,
se aferra a ella y no resiste.
16Está en su lozanía ante el sol,
sus renuevos exceden de su huerto,
17sus raíces se entrelazan
sobre el montón de piedras,
hundiéndose hasta donde está la roca;
18mas cuando se lo arranca de su lugar,
este lo desconoce (diciendo):
«Nunca te he visto.»
19No es otro el gozo
que está al fin de su camino,
y de su polvo nacerán otros.
20He aquí que Dios no desecha al justo,
ni da la mano a los malvados.
21Algún día rebosará de risa tu boca,
y tus labios de júbilo.
225Los que te aborrecen
se cubrirán de ignominia,
y la tienda de los impíos dejará de existir.”