El eterno es mi escudo
11Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón.
2Oh Yahvé, ¡cuán numerosos
son mis perseguidores!
¡Cuántos se levantan contra mí!
3Muchos son los que dicen de mi vida:
“No hay para él salvación en Dios.”
42Pero Tú, Yahvé, eres mi escudo,
Tú mi gloria,
Tú quien me hace erguir la cabeza.
53Con mi voz invoco a Yahvé
y Él me oye desde su santo monte.
6Me acuesto y me duermo,
y despierto incólume,
porque Yahvé me sostiene.
7No temo a los muchos millares de gentes
que en derredor se ponen contra mí.
8Levántate, Yahvé; sálvame, Dios mío,
Tú que heriste en la mejilla
a todos mis enemigos,
y a los impíos les quebraste los dientes.
94De Yahvé viene la salvación,
¡Que sea tu bendición sobre tu pueblo!