Los ojos fijos en Dios
11Cántico gradual.
Levanto mis ojos a Ti
que habitas en los cielos.
22Como los ojos de los siervos
están fijos en las manos de sus señores;
como los ojos de la sierva
en las manos de su señora,
así nuestros ojos están fijos
en Yahvé nuestro Dios,
hasta que se apiade de nosotros.
3Apiádate, Yahvé, senos propicio,
porque estamos colmados de desprecio.
4Nuestra alma está muy harta
del escarnio de los saciados,
del oprobio de los soberbios.