Ester Capítulo 11

II. PARTE DEUTEROCANÓNICA

Traducción de la carta de Ester

11El año cuarto del reinado de Ptolomeo y de Cleopatra, Dositeo, que decía ser sacerdote y de la estirpe de Leví, y Ptolomeo, su hijo, trajeron esta carta de Purim, que dijeron haber sido traducida en Jerusalén por Lisímaco, hijo de Ptolomeo.

El sueño de Mardoqueo

22El año segundo del reinado del muy grande Artajerjes, el primer día del mes de Nisán, tuvo un sueño Mardoqueo, hijo de Jaír, hijo de Semeí, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín. 3Era judío y habitaba en la ciudad de Susa; era asimismo poderoso y uno de los primeros de la corte del rey. 43Pertenecía al número de los cautivos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había trasportado de Jerusalén con Jeconías, rey de Judá.

54He aquí su sueño: Le pareció que sentía voces y alborotos y truenos y terremotos y turbación sobre la tierra; 6y vio a dos grandes dragones dispuestos a combatir uno contra otro. 75Oyendo su grito se alborotaron todas las naciones para hacer la guerra contra la nación de los justos. 86Fue aquel día un día de tinieblas, de peligros, de tribulación y de angustias, y reinaba grande temor sobre la tierra. 9Se conturbó la nación de los justos, temerosa de los desastres, y considerándose destinada a la muerte. 10Clamaron a Dios, y a su clamor una fuentecilla creció hasta hacerse un grandísimo río, que llegó a ser una enorme masa de aguas. 11Apareció entonces la luz y el sol; y los humildes fueron ensalzados y devoraron a los grandes.

12Cuando Mardoqueo tuvo esta visión, se levantó de la cama y se puso a pensar qué cosa Dios quería hacer; y la llevaba grabada en su mente, deseoso de saber su significación.

Comentario

1 1 ss. Este capítulo y el siguiente constituyen el prólogo y deben leerse al principio del libro. El primer versículo nos da a conocer las circunstancias bajo las cuales el texto de “esta carta”, es decir, de este libro, fue traducido al griego y llevado a Egipto. El versículo se lee al final del texto griego.

2 2 ss. En vez de Artajerjes léase siempre Jerjes (véase 1, 1 y nota).

3 4. Véase 2, 6 y IV Reyes 24, 6 y 15. Estos cautivos habían quedado en Babilonia y sus provincias aun después de los 70 años del cautiverio. (Cf. 3, 8 y nota.)

4 5. Son bastante frecuentes en la Sagrada Biblia los sueños proféticos, como los que del rey Nabucodonosor refiere el profeta Daniel (caps. 2 y 4) o aquellos en que Dios manifiesta su voluntad, como a San José, a los Reyes Magos, a San Pablo, etc. El profeta Joel (2, 28) anuncia que en los últimos tiempos los ancianos tendrán sueños enviados por Dios. Cf. 10, 5 ss.

5 7. La nación de los justos: el pueblo judío, el único que ejercía el culto del verdadero Dios. Véase 10, 10; Sabiduría 10, 15 y 17, 2.

6 8. Cf. Joel 2, 2; Sofonías 1, 15; Mateo 24, 29.

Láminas

Inscripción XPf de Jerjes, el Asuero del libro, que consigna su acceso al trono
Inscripción XPf de Jerjes, el Asuero del libro, que consigna su acceso al trono · Ywpark2003 Prof. Yong Woo Park