La culpa de los príncipes
11Dije yo: ¡Oíd, cabezas de Jacob,
y caudillos de la casa de Israel!
¿Acaso no os toca a vosotros
saber lo que es justo?
22Aborrecéis el bien y amáis el mal,
les arrancáis la piel y la carne
de encima de sus huesos.
33Pues devoran la carne de mi pueblo,
le arrancan la piel y le rompen los huesos;
lo hacen pedazos como lo que está en la olla,
y como la carne en la caldera.
44Entonces clamarán a Yahvé,
y Él no les responderá;
pues en aquel tiempo
ocultará de ellos su rostro
por las malas obras que hicieron.
Contra los falsos profetas
55Esto dice Yahvé contra los profetas
que seducen a mi pueblo,
que muerden con los dientes
y claman: “¡Paz!”,
y declaran la guerra
al que no les llena la boca.
6Por eso tendréis noche en lugar de visión,
y tinieblas en vez de adivinación;
se pondrá el sol para esos profetas,
y se les oscurecerá el día.
76Quedarán avergonzados los videntes
y confundidos los adivinos;
y se cubrirán la barba todos ellos,
porque no habrá respuesta de Dios.
87Yo, en cambio, estoy lleno de poder,
lleno del Espíritu de Yahvé,
de juicio y de fortaleza,
para decir a Jacob sus prevaricaciones,
y a Israel sus pecados.
9Escuchad, pues, esto,
cabezas de la casa de Jacob
y caudillos de la casa de Israel;
los que abomináis la justicia
y pervertís todo lo que es recto;
108que edificáis a Sión con sangre,
y a Jerusalén con injusticia.
11Sus jefes juzgan aceptando dádivas,
sus sacerdotes enseñan por salario,
sus profetas adivinan por dinero,
y se apoyan en Yahvé, diciendo:
“¿Acaso no está Yahvé entre nosotros?
¡Sobre nosotros no vendrá ningún mal!”
129Por eso, por culpa vuestra,
Sión será arada como un campo;
Jerusalén será un montón de escombros,
y el monte del Templo una colina cubierta de selva.
Comentario
1 1. Jacob e Israel no significan aquí el reino del norte, sino el de Judá, como se ve en el versículo 12.
2 2 ss. Alusión a las injusticias con que los dirigentes del pueblo trastornan la Ley. Los términos son muy expresivos y muestran la atrocidad de los crímenes cometidos por avaricia, la que según San Pablo no es sino otra forma de idolatría (Efesios 5, 5).
3 3. Devorar la carne de alguno significa robarle los medios de subsistencia y reducirlo a la pobreza. Véase Salmo 13, 4; Isaías 3, 15.
4 4. Véase 6, 6-7; Oseas 5, 6 y nota.
5 5. Para adormecer las conciencias prometen la paz en vez de predicar el arrepentimiento. Véase 2, 11 y nota; Isaías 5, 20; 57, 19 y nota. “En lugar de denunciar los crímenes de los grandes y del pueblo, les prometen un futuro próspero, para que los mantengan opíparamente, y amenazan con la venganza divina a los que son demasiado pobres o demasiado íntegros para darles dinero” (Crampón). Véase Zacarías 6, 6 y nota.
6 7. No habrá respuesta de Dios. Véase Ezequiel 20, 3; 14, 1 ss. y nota.
7 8. En vivo contraste con esos “ciegos, guías de ciegos” (Mateo 15, 14), se levanta en este versículo la magnífica figura del santo profeta, que ve su misión no en agradar a los dirigentes sino en decir a Jacob sus prevaricaciones, o sea, en tocar las conciencias explicando la Palabra del Señor. En esto consistía, tanto su apostolado como su patriotismo.
8 10. Edificáis a Sión con sangre: Levantáis en Jerusalén edificios suntuosos con los bienes adquiridos por opresión e injusticia. Véase Jeremías 22, 13-17; Habacuc 2, 12.
9 12. Jerusalén y el Templo serán destruidos. Profecía que se cumplió con la destrucción de la ciudad por Nabucodonosor (a. 587 a. C). A este pasaje se refiere Jeremías 26, 18. Arada como un campo: Esto se cumplió después de la destrucción de Jerusalén por los romanos (70 d. C). Cubierta de selva: Véase el cumplimiento en los tiempos de los Macabeos cuando crecieron árboles en los patios del Templo (I Macabeos 4, 38).