No te gloríes
11La sabiduría ensalzará al humilde, y le dará asiento en medio de los magnates.
22No alabes al hombre por su bello aspecto, ni desprecies a nadie por su sola presencia exterior.
3Pequeña es la abeja entre los volátiles; mas su fruto es el primero en la dulzura.
43No te gloríes jamás por el traje que llevas, y no te engrías cuando te veas ensalzado en alto puesto; porque solo las obras del Altísimo son admirables; gloriosas son ellas, pero ocultas e invisibles.
54Se sentaron en el trono muchos tiranos; y un hombre, en quien nadie pensaba, se ciñó la diadema.
6Cayeron en grande ignominia muchos potentados; y magnates fueron entregados en poder de otros.
Se moderado en tus actividades
75A nadie reprendas antes de informarte; y habiéndote informado, reprenderás con justicia.
8Antes de haber escuchado, no respondas palabra; y mientras otro habla, no le interrumpas.
9No porfíes sobre cosa que no te importa nada, ni te sientes para juzgar con los pecadores.
106Hijo, no quieras abarcar muchos negocios; porque si te hicieres rico, no serás exento de culpa. Yendo tras de muchas cosas, no llegarás a alcanzar ninguna; y por mucho que corras, no te escaparás.
Pobreza y riqueza
11Hay hombre que, estando falto de piedad, trabaja y se afana y se duele, y tanto menos se enriquece.
12Hay otro lánguido y necesitado de amparo, muy falto de fuerzas y abundante de miseria;
137y a este Dios le mira con ojos benignos, le alza de su abatimiento y le hace levantar cabeza; de lo cual quedan muchos maravillados, y glorifican a Dios.
148De Dios vienen los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza.
159De Dios son la sabiduría, la disciplina y la ciencia de la Ley; y del mismo son la caridad y las obras que hacen los buenos.
16El error y las tinieblas son connaturales a los pecadores; y los que se glorían en el mal, envejecen en la malicia.
1710El don de Dios permanece en los justos; e irá creciendo continuamente con feliz suceso.
1811Hay quien se hace rico viviendo con escasez; y el único fruto que tiene por recompensa,
19es el decir: Yo he hallado mi reposo, y ahora comeré de mis bienes yo solo.
20Mas él no sabe cuánto tiempo le resta; y no piensa que se le acerca la muerte, y que todo lo dejará a otros y morirá.
¡Cumple con tu deber!
2112Persiste en tu pacto, y de este trata, y acaba tus días cumpliendo con aquello que te está mandado.
2213No fijes tu consideración en las obras de los pecadores; confía en Dios, y mantente en tu puesto.
23Porque fácil es a Dios el enriquecer en un momento al pobre.
Falsa riqueza
24La bendición de Dios se apresura a recompensar al justo, y en breve tiempo le hace crecer y fructificar.
25No digas: “¿Qué me queda ya que hacer? ¿Y qué bienes me vendrán en lo venidero?”
2614Tampoco digas: “Yo me basto a mí mismo; ¿y qué mal puedo temer para en adelante?”
27En los días buenos no te olvides de los días malos, y en el día malo acuérdate del día bueno.
28Porque fácil es a Dios el dar a cada uno, en el día de la muerte, el pago según sus obras.
29Una hora de mal hace olvidar los mayores deleites; y en el fin del hombre se manifiestan sus obras.
3015No alabes a nadie antes de su muerte; porque al hombre se le ha de conocer en sus hijos.
Prudencia en la hospitalidad
3116No introduzcas en tu casa toda suerte de personas; pues son muchas las acechanzas de los maliciosos.
32Porque así como un estómago fétido arroja regüeldos, y como la perdiz es conducida a la trampa, y la corza al lazo; así sucede con respecto al corazón del soberbio, el cual como de una atalaya está acechando la caída de su prójimo;
33y convirtiendo el bien en mal, está poniendo acechanzas; y pondrá tacha en los mismos escogidos.
34Por una chispa se levanta un incendio, y por un hombre doloso se vierte mucha sangre; porque el pecador asecha la sangre.
35Guárdate del hombre corrompido, pues está fraguando males; no sea que te cubra de perpetua infamia.
36Si admites en tu casa al extranjero, te trastornará como un torbellino, y te alejará de los tuyos.